15 may. 2010

Aunque no se trate de una persona, el dolor es el mismo.

No tengo la más mínima idea de dónde podés estar ahora. Ojalá, y seguro es así, que estás en un lugar mejor, lejos del sufrimiento. El jueves a las 3:45 ibas a cerrar tus ojos por última vez, para nunca más volver a abrirlos. Cuando mamá me contaba cómo te había visto hace unos días atrás, me puso mal. Demasiado. Y no pude evitar llorar de sólo imaginarme el sufrimiento por el cual podías estar pasando. Por más que digan que es mejor hacerlo corto y rápido, a que sigas sufriendo; decirle 'adiós' a un amigo fiel es, sin dudas, una de las tareas más difíciles. Y no porque no sea una persona sea menos doloroso. Porque un animal puede llegar a ser mucho más fiel y compañero que cualquiera de nosotros
Porque te conocí desde que eras una criatura. Y por más que tu carácter no haya sido de los mejores en los últimos años; llegar, tocar timbre y no escuchar tus ladridos, se va a sentir raro. Porque puntualmente a las seis de la tarde, mi abuelo subía a darte de comer; y eso, desgraciadamente, no lo va a hacer más. Porque religiosamente te sacaba a pasear todos los días, y ahora eso se terminó. Y no me voy a olvidar las veces que los acompañaba, mientras Marcos hacía de mi psicólogo
Y tu mirada la última vez que te vi, ya en el piso, intentando inútilmente levantarte, no voy a olvidarla jamás. Y es feo, porque voy a estar con ese miedo todo el tiempo. El miedo de saber que todo tiene un final
Siempre te voy a recordar, Remo. Como ese lindo Ovejero, con su cola como plumero, grande y bruto

Ésto es terrible, aunque no parezca

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