21 ene. 2010

Bien, me siento rara. Hace poco más de dos semanas vengo haciendo dieta (Qué palabra tan familiar y conocida para mi vocabulario). Bien, creo que es un buen paso. Lo malo, como siempre, es que no noto cambios. Pero mamá no deja de preguntarme cuándo pienso comer. Mamá, no como porque simplemente mi estómago no me lo pide. Sabé eso. No quiero meter comida en mi estómago si en realidad no la necesito... (Sé que es así.)  Creo que tendría que empezar a hacer gimnacia... (Qué va, siempre lo digo y nunca lo hago. ODIO mi falta de voluntad). También odio cuando mi viejo viene y me dice "Si hicieras ejercicio, ya estarías flaca", guarda, porque habló el físicoculturista. Sabé, papá, que eso me deprime aún más, porque querés decir que así nunca voy a llegar a mi objetivo... mi tan anhelado objetivo (Sí, creo que ya mencioné que ése es mi único problema importante). Como esa vez, hace mucho, que comenté que quería aprender Hockey, y muy forramente me dijiste algo como "Ese deporte es para flacas". No... qué se yo, todo bien, si. Era el único deporte que me llamaba la atención, y... bueno, no pasa nada. Igual no lo olvidé, quiero que lo sepas.
En definitiva, odio mi cuerpo. Demasiado. Mucho. Me hace sentir insegura de mi misma, y de mis actos. A veces pienso que no se lo toman en serio. Y creo que si no como, es por algo. ¿No?



Nota: No estoy loca. No voy a salir corriendo a vomitar el inodoro. Soy lo suficientemente cuerda como para no hacerlo.

2 comentarios:

Luucciiiaa ;D dijo...

Me asusto ese post, no hagas locuras u__u

Pris dijo...

Dije que soy suficientemente cuerda ._. JAJAJA, Patecín u.u.