24 abr. 2011


Un día te despertás con un alto grado de positivismo, y con muchas ganas de hacer cosas. De organizar tus tiempos, de hacer actividades, de ver a todos tus amigos, y a la vez, estar conectada las 24 horas a las redes sociales. No puedo decir que las cosas me están saliendo mal, pero tampoco de lo mejor. Así como todo marcha normal, no consigo concretar nada. No digo las cosas en su debido tiempo, contesto de mala manera cuando no es necesario, y mi mal humor se hace notar cada vez más.  Es entonces cuando tenes dos opciones; la primera, conseguir una máquina del tiempo que te deje resetear el año, y la segunda, dormir y no pensar en nada

La primera, por el momento, se descarta. Y la segunda... es un buen escape, pero tarde o temprano tengo que hacerle frente a las situaciones

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