¿Quién dijo que olvidarte sería fácil?
7 jun 2010
3 jun 2010
O3-O6-1O
Te conozco hace dos años y algo; pero ese número no es nada comparado con todo lo que pasamos juntas. Noches enteras hablando sobre la vida (Es complicado, en serio), en donde reímos, nos pusimos mal, sentimentales, compartimos pensamientos, sentimientos, opiniones y demás. Y como si esas noches fueran poco, también compartimos música, gustos y bailes. Además de que, de lunes a viernes, compartimos las mañanas; y una eterna lucha con los blogs (Amistosa, obvio!). Fuiste ganándote esa confianza que, sabés muy bien, ya no se consigue tan fácil. Y sé que, en primer año, juzgué sin conocer (ACC, vos fijate); sí, lo admito. Pero estoy en condiciones de decir que me equivoqué rotundamente; porque no sabía la clase de persona que eras y sos conmigo ahora.
Así que, Lu, quiero que pases un muy feliz 15; porque los esperaste tanto como yo, y anduviste a las corridas como una malparida por la fiesta (Es un trabajo duro, todos se piensan que es joda!), y porque con vos sola puedo hacer las cosas que hago (Si no, ¿con quién más puedo escuchar música descente, mirar videos del Bananero, flashear, etc, como lo hago con vos?). Te amo MUCHO, y gracias por tanto.
¡FELICES 15!
26 may 2010
21 may 2010
Esa sensación de que no le importa tus sentimientos.
Esa sensación de que, pareciera, te lastima a propósito.
Esa sensación de sentir que podés hacerlo feliz más que nadie, pero que no lo quiere ver.
Esa sensación de que tal vez no te corresponda, pero todos saben perfectamente que los sentimientos no se pueden manejar.
Esa sensación de que, pareciera, te lastima a propósito.
Esa sensación de sentir que podés hacerlo feliz más que nadie, pero que no lo quiere ver.
Esa sensación de que tal vez no te corresponda, pero todos saben perfectamente que los sentimientos no se pueden manejar.
Esa sensación de vacío.

No paro de pensar aquel momento me dijiste 'Es sólo una amistad', y luego vino el golpe duro. Es todo un gran error, aún recuerdo tu mirar. La esquina se nubló, y hoy ya no recuerdo nada. El aire mudo está, el techo trata de escapar. Tu cara frente a mi. Miro la taza, y pienso ¿cómo salir de acá?, y creer que ésto no pasó; y volver a reír, y olvidar el dolor. Llora mi corazón. Que vuelva a ser como era antes de decirnos todo. Espero cicatrización. ¡Ya no aguanto más ésta tortura! Tengo que creer de nuevo. Camino la ciudad, cada rincón que miro, y me acuerdo de tu amor; nunca se sabe cuando acaba esa fascinación, que pinta todo de color. Manual para el amor, y un cerebro nuevo. Llora mi corazón. Que vuelva a ser como era antes de decirnos todo. Espero cicatrización. ¡Ya no aguanto más ésta tortura! Tengo que creer...
No paro de pensar... Sólo una amistad.
19 may 2010
17 may 2010
A veces me preguntan porqué le veo el lado positivo a absolutamente todo. Y es que llegué a una etapa en mi vida, en donde pienso que no hay tiempo para deprimirse. Nada es lo suficientemente malo como para que merezca que esté mal. La vida es demasiado corta, y tengo pensadas muchas cosas por hacer aún. Un día que esté mal, equivale a un día menos para mi, para todos. No hay problema que no tenga solución (En realidad sí, pero es algo inevitable que le va a llegar a todos, tarde o temprano). Entonces... Si hay tan poco tiempo, ¿porqué voy a desaprovecharlo? Si al fin de cuentas, todo se puede solucionar.
Es un consejo. Lo tomás, o lo dejás.
Extrañamente, una persona no puede estar de buen humor todos los días. Al menos, un día de todo el mes, tiene que ser malo. ¿La razón? Nadie la sabe.
Pero es verdaderamente preocupante cuando una persona, a la cual vos querés, y mucho, tiene todos sus días malos, y uno cada otro, logra ser bueno. Porque más allá de todo, te afecta. En una de esas vueltas de la vida, te trata mal. O también te contagia.
Y llega a ser frustrante en un punto, porque a vos te importa esa persona, lo que le pasa y siente; pero sin embargo parece no importarle lo que te causa o transmite.
15 may 2010
Aunque no se trate de una persona, el dolor es el mismo.
No tengo la más mínima idea de dónde podés estar ahora. Ojalá, y seguro es así, que estás en un lugar mejor, lejos del sufrimiento. El jueves a las 3:45 ibas a cerrar tus ojos por última vez, para nunca más volver a abrirlos. Cuando mamá me contaba cómo te había visto hace unos días atrás, me puso mal. Demasiado. Y no pude evitar llorar de sólo imaginarme el sufrimiento por el cual podías estar pasando. Por más que digan que es mejor hacerlo corto y rápido, a que sigas sufriendo; decirle 'adiós' a un amigo fiel es, sin dudas, una de las tareas más difíciles. Y no porque no sea una persona sea menos doloroso. Porque un animal puede llegar a ser mucho más fiel y compañero que cualquiera de nosotros.
Porque te conocí desde que eras una criatura. Y por más que tu carácter no haya sido de los mejores en los últimos años; llegar, tocar timbre y no escuchar tus ladridos, se va a sentir raro. Porque puntualmente a las seis de la tarde, mi abuelo subía a darte de comer; y eso, desgraciadamente, no lo va a hacer más. Porque religiosamente te sacaba a pasear todos los días, y ahora eso se terminó. Y no me voy a olvidar las veces que los acompañaba, mientras Marcos hacía de mi psicólogo.
Y tu mirada la última vez que te vi, ya en el piso, intentando inútilmente levantarte, no voy a olvidarla jamás. Y es feo, porque voy a estar con ese miedo todo el tiempo. El miedo de saber que todo tiene un final.
Siempre te voy a recordar, Remo. Como ese lindo Ovejero, con su cola como plumero, grande y bruto.
Ésto es terrible, aunque no parezca.
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